Cómo transmitirles calma y confianza en esta nueva aventura

Si pensamos que una mudanza supone cambios drásticos para los adultos, ni imaginamos lo que puede suponer para un niño.

Pensamos, <<erróneamente>> que no es tan grave, que hará amiguitos enseguida en el nuevo barrio, pero lo cierto es que sufren temores, tristeza e impotencia ante una decisión para la que nadie contó con ellos.

Es inevitable el cambio, la vida está llena de mudanzas, no solo en tu vivienda, sino en tu manera de vivir, en tu mente, en tantas cosas…

Los niños necesitan conocer el porqué, el para qué, el cuándo y el dónde, aunque sean pequeños y no puedan tomar decisiones, sí que necesitan saber lo que sucede a su alrededor. Esto les ayuda en su proceso de aprendizaje, de asimilación, de razonamiento.

Cuando se avecina una mudanza, los niños sienten tristeza porque tendrán que dejar su cole, su casa de siempre, a sus vecinos y su tienda de chuches favorita. Su pequeño mundo va a sufrir cambios importantes y no podemos ignorarlo con un “ya hará nuevos amigos”.

Aún recuerdo la que se lio en mi casa cuando todos mis hermanos y yo éramos pequeños y mis padres dijeron que nos íbamos a mudar, y encima al barrio más desierto de la ciudad y al colegio con peor reputación. Yo sentí tanto miedo e incertidumbre, lloraba todos los días, porque nadie me explicaba nada, yo sólo recordaba que me iban a meter en el colegio de los matones y no iba a estar con mis amiguitos de siempre. Fue una experiencia muy desagradable y triste que se podría haber evitado, simplemente con una mejor comunicación.

Podemos transmitir confianza a través de la noticia, explicándoles, en un lenguaje adecuado a su nivel de comprensión, lo que va a suceder y lo que tienen que esperar.

Hablar con claridad sobre los motivos no hará que el niño se traumatice. A veces queremos proteger tanto a nuestros hijos… y sin darnos cuenta creamos el efecto contrario.

Sólo añadir la genial idea de hacerles partícipes del mismo acto de la mudanza, para ayudarles a asimilar, a ser conscientes. Esto también les hará sentirse útiles, relevantes y queridos. Podemos generar incluso ilusión, si sabemos manejar la situación.

Ellos pueden hacer muchas cosas, envolver artículos no demasiado frágiles, poner cinta adhesiva en las cajas, preparar sus juguetes, su ropita, etc.

Hacer de la experiencia de la mudanza algo positivo (e incluso divertido) es el mejor plan que puedes organizar y el único del que te deberías preocupar, para todo lo demás, tienes a DYH Multiservicios para echarte un cable.