Mudanzas, ¿Quién nos las ha sufrido alguna vez?

Cuando se acerca la fecha señalada y dan comienzo los preparativos iniciales sueles darte cuenta de algo sorprendente y abrumador: “¡Oh Dios santo! ¿Todos estos trastos son míos? ¿De dónde han salido?”

Te inundan numerosos recuerdos y sentimientos al envolver la vajilla de plata que te dejó la abuela, la gallina de cerámica horrorosa de color verde y lila que te regaló la vecina de enfrente, la ropa del invierno pasado de la cual sólo te entra el fular…

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Sí, en la primera toma de contacto con tu mudanza te asalta un temor común a todos los mortales: ¿Tendré el síndrome de Diógenes? Lo más seguro es que no, todos guardamos demasiados objetos con el paso de los años.

Realmente se trata de prioridades. Toda nuestra vida está llena de decisiones y para ello priorizamos sobre esto y aquello.

Las mudanzas son agotadoras (aunque si lo dejas todo en manos de DYH estarás en la gloria…) pero mirando el lado positivo, podemos considerarlas como oportunidades geniales para practicar el desapego material y deshacernos de muchos trastos y cacharros que realmente no necesitamos para vivir y que tampoco nos aportan nada en especial, pero que para otras personas pueden significar todo un mundo.

Las cosas materiales son sólo cosas, que pueden tener mucho o poco valor sentimental, pero aun así no pueden brindarnos el amor o el calor que tanto necesitamos, (a no ser que se trate de una estufa).

Así que yo aprovecho cada mudanza para regalar, vender, tirar… Y sé que empezaré mi vida en otra casa, con nuevas expectativas y algo más ligera de peso.

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¡Ojo! No quiero insinuar ni por un instante que tus objetos no son importantes y tampoco es una invitación a “tirar la casa por la ventana” literalmente, sino una oportunidad de hacer limpieza y obtener estancias más espaciosas y con un nuevo toque.

Los cambios nos asustan y agobian. Una mudanza supone grandes cambios, pero si los afrontamos con ánimo, positivismo y un poquito de ayuda profesional, incluso la práctica del desapego material puede convertirse en una liberación reveladora.

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¡Feliz mudanza!